miércoles, 12 de mayo de 2010

Leonardo Favio se encuentra hospitalizado

Leonardo Favio, de 72 años, está hospitalizado en Buenos Aires y su estado de salud es delicado.

EL CANTANTE Y CINEASTA ES ATENDIDO EN UN HOSPITAL DESDE EL 4 DE MAYO Y SU SALUD ESTÁ MUY DETERIORADA

El legendario cineasta y cantante argentino Leonardo Favio, intérprete de “Fuiste mía un verano”, “Ella ya me olvidó” y otras populares canciones, está hospitalizado en un sanatorio de Buenos Aires y su estado de salud es delicado.

Poco se sabe acerca de la salud de Favio, de 72 años. Menos sobre la enfermedad que lo afecta hace años. Un silencio que ha dado lugar a diferentes versiones y rumores. ¿Por qué el cantautor y cineasta tiene picos de fiebre? ¿Qué lo mantiene internado?

La familia y el personal del sanatorio donde se encuentra desde el 4 de mayo, aparentemente en una sala común, mantienen el hermetismo e incluso piden silencio. Y aumentan, de esta manera las especulaciones.

Hace dos años se dijo que Favio tenía una polineuritis melaminosa como consecuencia de una hepatitis C crónica (hay quienes dicen que la hepatitis es B). La polineuritis ataca a los músculos y genera una pérdida de sensibilidad. En ese momento y en una entrevista con el diario La Razón, Favio aclaró que rezaba por su salud, que se aferraba a la vida y que tenía muchos dolores en una pierna. “Sería jodido que me doliera el alma. Por suerte todavía está intacta”, aclaró en esa entrevista.

Versiones
Otras versiones hablaron de la posibilidad de un cáncer. E incluso de una enfermedad nerviosa. También se dijo que perdió parte de su motricidad luego de un accidente sufrido en Colombia.

En el 2008 (cuando lanzó “Aniceto”) ante la pregunta acerca de la eternidad y de eludir lo efímero de la vida, relató con bellas palabras: “El sueño de todos es permanecer, pero uno muere cuando se escapa de la memoria de la gente. Mi obsesión es que me recuerden bien en esa momentánea memoria que haya de mí. Yo había incorporado la idea de la muerte a mi vida como algo legitimo y bello pero a medida que se acerca cuido el cuerpo, el artefacto que nos queda, me voy despidiendo de ese cuadrito en la pared, que pena no verlo más, pero esto es solo una fracción de película acelerada, y uno comienza a preocuparse más por lo que puede haber del otro lado.

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