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lunes, 29 de agosto de 2011

Maldito Abuso; Hombre golpeado y llevado preso por pancarta que decia Leonel en Ocoa no todos somos tontos

Todavia no hemos salido de la dictadura, este pais si tiene mala suerte
Pimero, Trujillo, despues Balaguer y ahora este pichon de dictador
Leonel con doble cara, se la de ser democratico,..Sino miren el video

jueves, 30 de junio de 2011

“Su régimen es una bestia y un terror”

JUAN BOSCH LE ENVIÓ UNA DURA Y VALIENTE CARTA AL DICTADOR RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO EN JULIO DE 1944 DESDE SU EXILIO EN CUBA.
Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com
Santo Domingo

Juan Bosch, a sus 35 años de edad, le envió desde su exilio, en La Habana, Cuba, una valiente y dura carta pública al dictador Rafael Leonidas Trujillo, en la que calificaba su régimen como una situación propia de bestias y de terror que empobrecía, corrompía y denigraba a todos los dominicanos, pues los hacía desdichados y les esclavizaba.

Esta misiva con fecha del 26 de julio de 1944, le motivaba la indignación e impotencia por el apresamiento de su padre José Bosch por la tiranía, en represalia a las ideas de libertad de Juan.

Temeroso de que a su padre pudiera sobrevenirle algo más tarde ñporque sabía “el número que calzaba Trujillo”ñ dirigió la carta teniendo como destinatario al “señor dictador de la República Dominicana”.

Este escrito y numerosos otros publicados por las revistas Bohemia y Carteles, y el periódico Quisqueya Libre, la mayoría desconocidos por los dominicanos, fueron compilados en el año 2010 en el libro de dos tomos “Juan Bosch en Cuba” por el profesor Luis Céspedes Espinosa, de la Universidad de La Habana, con el auspicio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode).

Bosch, quien logró salir al exilio a Puerto Rico en 1938, tras resistirse a mantener cargos en la dictadura de Trujillo, se estableció en Cuba en 1939, durando más de 20 años fuera del territorio dominicano. Allí continuó una prolífera y profunda actividad intelectual, caracterizada por la denuncia de los atropellos de los regímenes fuertes de América Latina, principalmente de su país.

En Cuba fundó el 5 de julio de 1939 el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), actualmente la principal fuerza opositora en el país. Renunció a esa organización y en diciembre de 1973 fundó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hoy en el gobierno, al igual que en otras dos ocasiones anteriores bajo el liderazgo del presidente Leonel Fernández.

¡Gracias, cubanos!
“Por tercera vez inicio este artículo. Nunca me había pasado antes, pero nunca antes había tenido que ser objeto periodístico de mí mismo, y espero no tener que serlo de nuevo en el porvenir”, escribió.

Dijo que por fuerza debía utilizar esa columna para llevar su gratitud a todos los que hicieron cosa suya el empeño de librar a su padre de la cárcel trujillista.

Agradeció al doctor Santiago Claret por su editorial “Rehenes en nuestra propia América”. También, a los redactores de mesa y a los reporteros de todos los periódicos que se interesaron por el caso.

“Quisiera mencionar una por una a todas las plantas de radio que trataron editorial o periodísticamente el incidente. Quisiera dar, sin que faltara uno solo, los nombres de los que enviaron cables al gobierno dominicano reclamando la libertad de mi padre”, agregó.

Se refería a las personas que le expresaron su disgusto y asombro, a los amigos que acudieron al teléfono o a los que se apresuraron a escribirle.

Pero insistía en que no podía hacerlo. Al público, señalaba, no le interesaban los sentimientos privados del periodista y como asunto periodístico la prisión de su padre fue tratada ampliamente.

Para decir lo que sentía no le eran suficientes las palabras, por lo que atinaba a decir solo dos: “Gracias, cubanos”.

Sobre la carta
“He recibido un cable de mi padre en el cual me dice que se haya en su hogar. Interpretando de la manera más benévola para usted el sentido de las palabras que pueden ser usadas en el país, las de mi padre significan que está ya en libertad”, reseña el primer párrafo de la comunicación.

Le expresó que con ser buena esa noticia no le tranquilizaba del todo. “Conozco sus métodos, señor Trujillo. Sé que Jesús María Patiño y Rigoberto Cerda ñpara mencionar solo dos nombresñ desaparecieron misteriosamente después de haber sido indultados por usted con bombos y platillos”, señaló.

Le comunicó que sabía que Tomás Ceballos Martínez, del grupo anterior, murió poco después apuñalado por un desconocido.

“Sé que un pastor protestante norteamericano fue acuchillado en su casa por el delito de haber enviado al exterior un año antes las primeras noticias sobre la matanza de haitianos, y que hubo quien se declarara culpable de esa muerte, achacando el crimen a razones deshonrosas para la víctima; sé que igual método se puso en práctica con el general Tancredo Saviñón”, indicó.

Le expresó que, como todos sus compatriotas, tenía la convicción de que en la República Dominicana no se hace ni puede hacerse nada sin consentimiento de él.

Bosch le enrostra a Trujillo ser amo de la tierra, los árboles y los seres que la pueblan y el aire que le rodea.

“A usted, pues, es a quien debo decir lo siguiente: Lo consideraré responsable por cualquier perjuicio de índole económico, personal o moral que pudieran sufrir mis familiares. Tenga la seguridad de que esta consideración será compartida por todas las instituciones y personalidades del continente”.

En cierto aspecto no le refuta al dictador el contenido de un cable en el sentido de que no ha habido represalias contra su padre José Bosch. Y le hace la aclaración de que las represalias han sido contra él.

Le advirtió que ninguna especie de represalia le haría poner alto a una lucha que sólo cesaría cuando su país estuviera disfrutando del régimen democrático.

“Usted puede comprobar este aserto convirtiendo su dictadura en un gobierno de hombres libres. El día que usted hiciera eso terminarían los ataques míos y de mis compañeros del Partido Revolucionario Dominicano, que no tenemos interés alguno en combatirlo en usted por usted mismo”, dijo. manifestó.

OTRA MONTAÑA DE MENTIRAS
Ya en septiembre de 1944, a 14 años de la dictadura, Bosch escribe, también en La Habana, lo que denominó una montaña de mentiras que acumulaba la dictadura de Trujillo para esconder a los ojos de América la realidad dominicana, puso una más con la desmentida Confederación Dominicana del Trabajo.

Esta “organización”, escribió Bosch, publicó un folleto en julio de 1944 dirigido a los obreros de América, en el cual sólo se hacía una cosa: elogiar desmedidamente a Trujillo y denostar a los que combatían la tiranía dominicana.

Pasa por alto que en julio de ese mismo año, fue hecho preso en Santo Domingo Freddy Valdés, un obrero luchador, y su culpa fue querer organizar un movimiento obrero libre en la República Dominicana. Hasta mediados de septiembre de 1944, puntualizaba, no se sabía una palabra de Valdés, y sus familiares no habían podido averiguar si estaba preso o si fue asesinado en las cárceles de Trujillo.

“En el folleto no se dice –¡que casualidad!– que mediante un ucase están prohibidas las huelgas en Santo Domingo ni se menciona las víctimas de La Romana; los catorce ahorcados, a quienes se acusó de participar en un movimiento de huelga que tenía por finalidad alcanzar un jornal mínimo de 40 centavos para los trabajadores del azúcar”.

Tampoco se aludía al reclutamiento de campesinos, hecho con el ejército, y que eran forzados a trabajar en las centrales del Este por 25 centavos diarios, ni se protestaba por la terrible ley de vagos que acababa de dictar Trujillo, destinada a facilitar la extensión del trabajo forzado en las propiedades y en las fábricas privadas del “benefactor” de cuantos ciudadanos se les antojara.

“Si somos políticos, ¿qué hacemos en el exilio? ¿Se concibe un político actuando lejos del pueblo en el cual necesita vivir para lograr sus fines? ¿Por qué hay dominicanos fuera de su país en calidad de desterrados? ¿Qué hacemos nosotros malgastando nuestros mejores años, nuestras energías, nuestros entusiasmos fuera de la patria?”, dijo.

Sustentó que estaban fuera de Santo Domingo porque aquí no se disfrutaba de libertad alguna, no era posible pensar en esta ciudad; mucho menos actuar.
En ese sentido, insistía en que si en República Dominicana hubiese habido, como aseguraban los firmantes del “mensaje a los obreros de América”, una organización libre de trabajadores, habría libertad de expresión y de acción política pues no se concibe régimen alguno que ofrezca garantía de libertad para una sola manifestación.

“Sin libre prensa no puede haber libre movimiento obrero; sin libre expresión, para hacer manifestaciones, protestas, huelgas, propaganda, no existirá jamás, en parte alguna de la tierra, posibilidad de libre movilización de los trabajadores”.

lunes, 27 de junio de 2011

En la Era deTrujillo RD fue escenario de grandes estrellas

Industria musical. José Arismendy Trujillo Molina (Petán) invitó a los artistas extranjeros más pegados de la época a la celebración de La semana aniversaria de la Voz Dominicana fomentando así la industria artística en el país. Por ese canal se pasearon los cantantes del momento
Escrito por: CYNTHIA ABRÉU (c.abreu@hoy.com.do)

Si bien la Era de Trujillo fue un período donde hubo atropello a las libertades en todos los sentidos, el aspecto artístico tenía una apertura sin precedentes.

En la figura de José Arismendy Trujillo Molina (Petán), el más amante de las artes de los hermanos del tirano, la industria musical tuvo gran exaltación.

Tras la fundación, el primero de agosto de 1942, de La Voz del Yuna, emisora con sede en la provincia Monseñor Nouel, Petán fomentó la creación de orquestas y abrió escuelas de música.

A partir de 1945, según relata el escritor Arístides Incháustegui en su libro “Por amor al arte: notas sobre música, compositores e intérpretes dominicanos”, La Voz del Yuna comenzó a celebrar entre julio y agosto de cada año el aniversario de la fundación de la emisora. El evento reunía, en base a una programación especial, a los mejores artistas de la planta y a grandes figuras del arte de renombre internacional.

Estrellas invitadas. Recuerda el merenguero Joseíto Mateo que la apertura de La Voz Dominicana, primer canal de televisión del país, abierto también un primero de agosto, pero de 1952, significó la proliferación artística en el país.

“Rafael Leónidas Trujillo, no tenía influencias sobre los artistas que venían al canal, de eso siempre se encargó Petán”, señala el merenguero, quien asegura que los cantantes y actores extranjeros, en su mayoría, eran del gusto del dictador.

México fue la nación que más personalidades del arte trajo al país.

Chela Campos “La Dama del Bastón” debutó en La Voz del Yuna el primero de noviembre de 1944 y también actuó en 1946.

El tenor mexicano Nicolás Urcelay cantó en la XIII Semana Aniversaria de La Voz Dominicana en 1955. Amalia Mendoza “La Tariácuri” actuó en 1954 y 1958; el actor Fernando Fernández se presentó en 1951 y en 1955.

Desde la vecina isla Cuba, al Palacio Radio Televisor La Voz Dominicana llegaron al país Celia Cruz y la Sonora Matancera, la bailarina Chelo Alonso y la vedette María Antonieta Pons, entre otros.

Orquesta. El sociólogo José del Castillo Pichardo expone en el artículo “La Súper de Papa y La Voz Dominicana”, que la orquesta dirigida por el músico dominicano Papa Molina “de manera magistral acompañaba a los artistas nacionales y a los internacionales en las presentaciones de La Semana Aniversaria”.

“Una pantalla”

Opinión de Solano

El cantautor dominicano Rafael Solano considera que la “apertura artística” que promovía la dictadura a través de la figura de Petán Trujillo no era más que una estrategia para ocultar el clima hostíl en el que vivía República Dominicana. “Imagínate, quién pensaría que un país que recibía tantas figuras artísticas de renombre internacional impedía que sus ciudadanos fueran libres”, dijo.

Las claves

1. Miguel Bodegas

Cantante español que participó en la XII Semana Aniversaria de La Voz Dominicana en 1954 y regresó en el mes de octubre de 1957.

2. La Sonora Matancera

El más famoso conjunto musical cubano actuó junto con la magistral cantante Celia Cruz en la semana aniversaria de 1954.

3. Chelo Alonso

Actriz y bailarina cubana considerada como un mito erótico en los Estados Unidos, visitó La Voz Dominicana en dos ocasiones.

lunes, 20 de junio de 2011

Reportaje Tribunales en la Era al servicio del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina

Irrespeto al escalafón. Trujillo no reparaba en que un juez de la SCJ luego fuera designado senador, procurador, canciller o secretario de Estado, pero terminó con la práctica de jueces de Instrucción que no sabían de Derecho
Escrito por: LLENNIS JIMÉNEZ (l.jimenez@hoy.com.do)

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Rafael Leónidas Trujillo Molina, considerado el dictador más temido del Caribe, ejerció su régimen criminal entre 1930 y 1961, con el beneplácito de siete de los 20 presidentes que ha tenido la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en toda su historia, más de 12 procuradores fiscales y una cantidad similar de procuradores generales de la República.

Las cifras de estos funcionarios judiciales son precisas en lo referente a los integrantes de la SCJ, máximo tribunal del país.

Pero están dispersos los datos relativos a los procuradores fiscales y a los procuradores generales, ya que los archivos que recogen la historia de la Fiscalía del Distrito Nacional empiezan con el procurador fiscal del año 1944 y el registro de los procuradoresgenerales se hace a partir del año 1961.

Trujillo, quien ascendió a la principal magistratura del país mediante elecciones populares del 30 de mayo de 1930, luego de traicionar y de estallar en febrero de ese año la rebelión en contra de su padrino, el entonces presidente Horario Vásquez, hizo que los distintos tribunales dominicanos estuvieran sometidos a su voluntad y control.

Se hacía proclamar “Benefactor de la Patria” y “Padre de la Patria Nueva” el hombre de mano dura, que obligó a jueces, procuradores, fiscales, abogados, intelectuales, políticos y el pueblo en general, a alabar a su régimen y a enaltecerlo con los honores.

El brigadier, luego general y posteriormente, generalísimo, inició su mandato en lo que se denomina el segundo período de la SCJ, marcado de 1930 a 1961.

Tribunales. Trujillo permaneció por espacio de un año con la presidencia de Rafael Justino Castillo en la SCJ, quien ostentó el cargo durante 14 años, desde 1916 y salió en 1931.

Se le recuerda como el presidente de la SCJ que abarcó períodos diferentes de la historia.

Luego designó a José Antonio Jiménez Domínguez (1931-1943), a Augusto Júpiter (primero en 1934, más tarde, de 1936 a 1938). Alcibíades Roca asumió la Suprema entre 1934 y 1936, Juan Tomás Mejía Soliere de 1938 a 1946, Pedro Troncoso Sánchez, de 1946 a 1949.

La era concluyó con Hipólito Herrera Billini, 1949 y 1961. Éste tuvo la etapa más larga de la tiranía.

Amparó su Gobierno despótico en los mejores profesionales. Sedujo con el poder o por la fuerza a los más connotados profesionales del Derecho, los que a su vez buscaba que fueran filósofos, poetas, politólogos y con manejo de más de un idioma.

Procuradores. Trujillo cambiaba los procuradores generales con el mismo criterio que lo hacía con los funcionarios de su gobierno y muchas veces los jueces de instrucción ni siquiera habían estudiado Derecho. A esto se debe que en sus decisiones firmaran como señor, pero Trujillo puso fin a este problema.

La galería de ex procuradores generales de la República de la Era de Trujillo que se exhibe en su edificio del Centro de los Héroes desde el 17 agosto de 2007 sólo recuerda a José Manuel Machado (1961), sustituido por Porfirio Néstor Basora Puello, (1961-1962).

En el mural que data de la gestión de Francisco Domínguez Brito, no figura Juan Tomás Mejía Soliere, ex presidente de la SCJ, y quien desempeñó la función de procurador general en 1946. Juan Tomás Mejía Soliere ocupó la Procuraduría general en 1935, antes y después ejerció varias labores como era usual en la dictadora. Y Herrera Billini condujo el Ministerio Público desde la Procuraduría en los años 1948 y 1949.

En 1951, el procurador general del país era Porfirio Basora. El 30 de mayo de 1961, la Procuraduría General la dirigía Federico Cabral Noboa, quien instruyó al procurador fiscal de entonces, Teodoro Tejada Díaz, para investigar todo lo concerniente al ajusticiamiento del tirano.

Los fiscales. Los únicos datos que se tienen en la Fiscalía de los procuradores fiscales del Distrito Nacional empiezan con José Antonio Turull Ricard (1944-1945). Seguido por Emmanuel Aristy Ortiz (1945-1946), Homero Henríquez (1948-1949), Juan Tomás Mejía Feliú (1949-1953). Salvador Aybar Mella (1953-1955), Servio Tulio Castaños Espaillat (1955-1956), Antonio Martínez Ramírez (1956-1957), Felipe Owsvaldo Perdomo (1957-1958), José Salvador Vásquez (1958-1959), Víctor Garrido Hijo (1959-1960), Ernesto Suncar Méndez (1960-1961) y, finamente, Teodoro Tejada Díaz (1961). A este último le correspondió investigar el asesinato de su jefe. Todos han fallecido.

Cuando Trujillo llegó al poder, en mayo de 1930, la Procuraduría general de la República estaba en manos del licenciado Ramón O. Lovatón. Tuvo a su cargo investigar la denuncia de irregularidades en El Seibo el 16 de mayo en el transcurso de las elecciones presidenciales que le dieron la primera victoria a Trujillo.

En su obra titulada “Yo investigué la muerte de Trujillo”, Tejeda Díaz narra la forma en que fueron interrogados los señalados en el complot contra el dictador, hace saber que fueron eliminados y de otros, dice que murieron.

La galería de ex fiscales del Distrito Nacional fue abierta por el procurador fiscal Alejandro Moscoso Segarra el 29 de julio del 2010.

El manual de esta galería lo compiló la encargada de Relaciones Públicas de la Fiscalía, la periodista Onoris Metz. Cuenta una parte de la historia del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, desde 1944, cuando se inauguró el edificio que permanece. Metz indica la dificultad para investigar los nombres de los procuradores fiscales que trabajaron para Trujillo.

La inauguración del Palacio de Justicia el 24 de octubre de 1944 fue encabezada por el presidente de la SCJ, Juan Tomás Mejía. El edificio alojó a la SCJ, la Corte de Apelación, el Tribunal Superior de Tierras y las demás entidades del Poder Judicial dominicano.

Pina Acevedo. Al valorar la administración de justicia en la Era de Trujillo, el jurista Ramón Pina Acevedo afirma que cuando en un asunto de justicia no estaba el interés del régimen, es decir, interés político, se podía esperar una buena decisión. “Cuando había interés político había que resolver el asunto de conformidad con el interés del régimen”.

Señala que eso explica el porqué juristas como Hipólito Herrera Billini y Manuel Ramón Ruiz Tejada pudieron vivir la era como jueces y “hacer un buen trabajo”. El fiscal era el dueño de la investigación, y de ahí, pasaba al juez de Instrucción.

La Policía no tenía ningún rol en la investigación. “Era obediente a las órdenes del fiscal”. Explica que son muchos los casos de personas que murieron en la dictadura y que no se investigaron.

Citó el primer crimen imputado al Gobierno, el de Virgilio Martínez Reyna, y los hechos imputados en Santiago al general José Estrella. Planteó que la muerte de Sergio Bencosme, por equivocación, permanece en un misterio.

Querían matar al licenciado Ángel Morales, quien residía solo en un apartamento en Nueva York. Bencosme lo visitaba el día que lo fueron a matar, y al abrir la puerta, recibió el disparo. “Esa muerte se le atribuye a Porfirio Rubirosa”, establece Pina Acevedo.

Las cifras

30 años. Esta era la condena máxima. La pena se imponía como 30 años de trabajos públicos. El jurista y exjuez de la Instrucción Artagñan Pérez Méndez indica que las sentencias que otorgaban en el régimen de Trujillo imponían penas similares a las actuales. Los delitos más comunes entre particulares eran por conflictos de tierras, acusaciones políticas, asuntos comerciales y, en menor grado, el robo. Este delito se castigaba con pena severa, lo mismo que el homicidio, siempre que el crimen no fuese cometido por los esbirros del régimen.

3 cortes. A la llegada de Trujillo al poder habían tres cortes de apelación, 12 distritos judiciales y 59 juzgados de paz. Al concluir la Era del Trujillo existían nueve cortes de apelación, 24 juzgados de primera instancia y 95 juzgados de paz. Estas cifras las ofreció a la población el 4 de julio de 1958 el entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia, licenciado Hipólito Herrera Billini. El acto fue al conmemorarse el cincuentenario del máximo tribunal dominicano, la Suprema Corte de Justicia. Entre 1959 y 1969 se establecieron varios tribunales.

sábado, 11 de junio de 2011

UN TRUJILLO....General tranca agente porque se sonrió

www.elviajero.com.co

AEROPUERTO LAS AMÉRICAS.-El director del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria (CESA) general de brigada Zenón Padilla Alcántara dispuso el arresto por treinta días de una joven agente de ese organismo en esta terminal, porque durante una formación militar en la que el oficial arengaba al personal, en torno al caso Omega, la Avsec se sonrió en la fila lo que molestó al general.

Padilla Alcántara supuestamente irritado con lo que había sucedido con la seguridad la emprendió contra la agente, cuyo nombre no fue posible obtener únicamente porque ésta mostró una sonrisa, lo que motivó que este ordenara de inmediato al ejecutivo de esa agencia en la terminal a un mayor de apellido Genao que trancara a la joven por 30 días

Se informó en el aeropuerto que la Avsec permanece recluida en una celda de la sede principal del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria (CESA), ubicado en el área de la terminal aérea.

Trascendió, asimismo, que a la joven miembro de la seguridad del aeropuerto Las Américas no se le permite visita de familiares, ni que hable con ninguna otra persona.

lunes, 30 de mayo de 2011

Imbert Barrera dijo: “No iba a dejar que me mataran”


HIZO RELATO EN SU REFUGIO TRAS AJUSTICIAMIENTO DEL TIRANO
Santo Domingo

Tres días después del atentado en que fue muerto el generalísimo Rafael Trujillo, uno de sus ajusticiadores, el hoy general Antonio Imbert Barrera, relató en un documento que permaneció inédito hasta junio de 1991 la forma en que el tirano fue asesinado, dice el periodista y escritor Miguel Guerrero.

En una declaración con motivo del cincuenta aniversario de la Gesta del 30 de Mayo, Guerrero señala que el relato le fue dictado a Liliana Cavagliano, hija de los esposos Mario y Dirse Cavagliano, donde se había refugiado Imbert Barrera, huyendo a la feroz persecución de los agentes de seguridad del régimen.

Imbert Barrera había sido llevado en su automóvil a esa residencia por el cónsul honorario de Italia, Francisco Rainieri, después que los Cavagliano aceptaran esconderlo, a pesar de que no lo conocían.

Guerrero, Premio Nacional de Historia del año 2000 por su obra “Al borde del caos”, dijo que el documento fue escrito a máquina en una hoja de tamaño 8 x 13 el 2 de junio de 1961, la misma noche que se refugió en la residencia de la familia italiana, cuyo jefe, Mario, laboraba para la embajada de esa nación.

El temor
Dos años antes, los Cavagliano habían ocultado a Guido D’Alessandro, a quien luego pudieron introducir en un trasatlántico italiano que tocaba frecuentemente el puerto de Santo Domingo, entones Ciudad Trujillo, disfrazado de turista, lo que le permitió evadir la persecución y exiliarse.

Días después, Mario Cavagliano llevó el documento de una página al ingeniero Armando D’Alessandro, quien vivía en la calle Doctor Delgado una esquina más al norte del Palacio Nacional, ante el temor de que los agentes de seguridad (calieses), penetraran a la residencia consular, hicieran preso a Imbert Barrera y se apoderaran del escrito. Imbert Barrera estaba armado de una pistola y había dicho que no se dejaría matar sin defenderse, dijo Guerrero.

Agrega que D’Alessandro acababa de ser puesto en libertad después de haber sido detenido al igual que su abuela, Isabel Mayer, quien había sido una destacada funcionaria del régimen caída en desgracia.

El contenido del documento asustó tanto a Armando que inmediatamente lo escondió.

Quitó la mesa del comedor, separó la alfombra, movió un ladrillo del piso y ocultó allí, dentro de una funda plástica, el escrito.

Guerrero dijo que meses después, cuando ya no quedaban restos de la tiranía, D’Alessandro lo guardó en un archivo, donde permaneció treinta años.

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DISCREPANCIAS CON OTRAS VERSIONES
DOCUMENTO DE IMBERT:

Guerrero sostiene que la versión ofrecida por Imbert Barrera en ese documento, “escrito en momentos en que sentía la necesidad de dejar un legado a la posteridad ante el peligro de ser descubierto y asesinado, discrepa en algunas partes de otras versiones publicadas sobre cómo se dio muerte a Trujillo”.

Sin embargo, resalta que “al dictarlo tres días después de los hechos del 30 de Mayo, con toda seguridad tenía entonces muy vivos en su mente los detalles de esa acción memorable”.

Guerrero destacó la valentía de la familia Cavagliano a la que, dijo, nunca se le ha hecho un reconocimiento público.


Trujillo, autoritario hasta con sus médicos

Abel González fue uno de los médicos que atendió a Trujillo y gozó de su entera confianza.

Galenos. Francisco Benzo fue su médico de cabecera hasta 1940, pero al negarse a operarlo fue sustituido por el doctor Darío Contreras. Abel González también fue su médico de confianza

Escrito por: LILY LUCIANO ( l.luciano@hoy.com.do)

Con Rafael Leónidas Trujillo, enfermo o saludable, se caía en desgracia y se pasaba del primer círculo al olvido con gran facilidad.

Los médicos que le prestaban servicios a él y a su familia, pese a su condición de facultativos, no escaparon a esa realidad.

Debido a su afición a los caballos y vacas, a finales de mayo de 1940 Trujillo desarrolló, en la nuca, el bacilo del ántrax, una bacteria que se encuentra frecuentemente en animales.

El doctor Francisco Benzo, cirujano que había estudiado en Francia, reconocido galeno dominicano que en ese momento ocupaba la secretaría de Salud Pública, era su médico personal.

Cuando vio lo que tenía Trujillo dijo que no hay nada que hacer y que ya “olía a cadáver”...

La desgracia de Benzo. Ante la negativa de Benzo a intervenir a Trujillo, los familiares se decidieron a buscar al doctor Darío Contreras, médico también capacitado en Francia, quien laboraba como cirujano del hospital San Rafael y quien en 1935 había caído en desgracia con Trujillo por negarse a firmar el manifiesto que pedía cambiarle el nombre a Santo Domingo por el de Ciudad Trujillo.

El doctor Contreras fue mandado a buscar con un capitán del Ejército que le dijo “acompáñeme de inmediato a la capital”, sin darle más detalles. Era domingo y Darío Contreras estaba en la gallera disfrutando de las peleas de gallos que tanto le gustaban.

Fue al llegar al hospital militar Doctor Marión cuando se enteró de quién era su paciente: en actitud amenazante los hermanos de Trujillo, Petán y Negro, le dijeron ¿Usted sabe, doctor, lo que pasaría si el paciente muere? Sin inmutarse, y pasando por alto el tono con que se dirigían a él, Contreras respondió: “Sí, que a los tres días jiede”, reseña la Enciclopedia Virtual Dominicana en la Biografía del doctor Darío Contreras.

Este cirujano le practicó una incisión en cruz sobre la pústula extirpándole de raíz aquella infección.

La entrada al reino. En julio de 1940, Benzo fue destituido de la Secretaría de Salud Pública, y en agosto fue encerrado en la Fortaleza Ozama, acusado de haber cometido graves irregularidades durante su gestión.

En cambio, Contreras fue tratado con mucha deferencia y respeto por Trujillo. En 1942 fue designado Secretario de Estado de Salud Pública, también fue senador; ocupó un cargo diplomático en Washington y en 1959 Trujillo bautizó con su nombre: Hospital Docente Universitario Doctor Darío Contreras, al hospital traumatológico ubicado en la Zona Oriental que se inauguró en 1960.

Sus problemas de próstata. Hay versiones de que Trujillo padeció cáncer prostático, pero nunca se ha confirmado, sin embargo se sabe que el “Jefe”, sí padeció problemas en este órgano.

Según relata Euclides Gutiérrez Félix en su libro “Monarca sin corona”, esto provocó que en el verano de 1956 Trujillo lograra que se trasladara a Santo Domingo el doctor Antonio Puigvet, uno de los urólogos más eminentes de España, quien dirigía el Servicio de Urología del Hospital San Pablo, de Barcelona.

Para esta misión fue enviado un emisario especial de Trujillo, un prominente urólogo dominicano, el doctor y coronel del Ejército Abel González, quien se convirtió en la sombra del doctor Puigvet, acompañándole tanto en consultas como en las salas de operaciones.

En su obra “Puigvet, Antonio... y otras más” el médico español relata: “He de confesar que aquella relación que tan bruscamente había comenzado terminó muy bien”.

Puigvet sigue narrando: “El día antes de regresar al país, Abel fue a despedirse, acompañado del cónsul dominicano en España, y es cuando me comentó que era urólogo dominicano del Hospital Militar Marión en Ciudad Trujillo y que tenía un paciente de sesenta y tantos años que requería una extirpación de la próstata; quería saber mi parecer”.

En ese momento el galeno español le razonó al respecto y le redactó una dieta para el paciente.

Dos semanas más tarde, Puigvet fue invitado a dictar ciertas conferencias, bien remuneradas, en la Universidad de Santo Domingo. Al llegar al país fue recibido por Abel González vestido de militar y fue cuando se enteró de que el misterioso paciente de González era el Generalísimo Trujillo. El médico español empezó a comprenderlo todo...

El mismo día de su llegada, Puigvet conoció a Trujillo, a quien definió como “inteligente y muy activo para ser un sexagenario”.

Pocos días después, opera al dictador y a raíz de esto nace entre ellos lo que el galeno español calificó como “una amistad respetuosa, aunque molesta”, puesto que el “Benefactor de la Patria” quería que se quedara en el país para montar un hospital especializado en urología.

La propuesta fue avalada por dos millones de dólares para construir el centro, un salario de 70 mil dólares anuales, una vivienda para él y su familia, así como la posibilidad de mantenerse viajando a su trabajo en Barcelona.

Puigvet ni ningún historiador explica en que paró esta oferta.

Trujillo lucía agotado en las últimas fiestas

En las fiestas Trujillo tomaba brandy “Carlos I”, suavizado con agua Poland. Mientras conversaba con un grupo de amigos o invitados especiales, si estaba de pie, sostenía la copa para coñac en su mano derecha mantenida un poco por debajo de la cintura
Escrito por: YOANY CRUZ ( y.cruz.@hoy.com.do)

Desde su juventud, Rafael Leonidas Trujillo Molina tuvo un espíritu fiestero, que se intensificó más con su ascenso al poder, pues con los beneficios y comodidades a sus pies, el Jefe impresionaba a sus amigos con grandes fiestas amenizadas por las mejores orquestas, en las que se servían finas bebidas y buena comida.

Estos despliegues no eran para agradar a los invitados, sino para el deleite del anfitrión, sostiene Mario Read Vittini, en su libro “Trujillo de Cerca”.

Aunque a finales de la Era las fiestas siguieron siendo las mismas, la figura de Trujillo perdía vigor y se mostraba en algunas ocasiones atormentado, quizás cercado por el cambio de actitud de Estados Unidos y de una Cuba “belicosa”, donde se había impuesto la revolución con Fidel Castro a la cabeza, además de su avanzada edad y la sospecha de que su régimen estaba llegando a su fin.

El maestro de la canción Fernando Casado, quien tuvo la oportunidad de tocar en la fiesta de fin de año de 1960, la última que Trujillo ofreció en su residencia ubicada en los terrenos donde está ahora la Plaza de la Cultura, en una entrevista recordó que el tirano ya no tenía el mismo ánimo de otros tiempos, a veces se le escuchaba decir palabras impublicables.

“Sin embargo su deseo de bailar y llevarse todos los elogios no mermaron, por lo que no le importaba pasarse toda la noche bailando”, dijo.

La versión de Fernando Casado coincide con lo escrito por el periodista Manuel de Jesús Javier García en su libro “Mis 20 años en el Palacio Nacional junto a Trujillo y otros gobernantes dominicanos”, en el que dedicó un capítulo a las bebentinas de Trujillo durante los últimos tiempos del régimen. Dice que el Jefe bebía en exceso y en varias ocasiones, reunido con un grupo de sus más cercanos colaboradores y amigos, decía disparates e incoherencias.

En el capítulo titulado “Las borracheras de Trujillo”, narra que, además de decir incoherencias, el Jefe hablaba de su vida amorosa y era celebrado por sus contertulios. Así sucedió en el Casino del Sur en Barahona durante uno de sus recorridos. Trujillo perdió el control, por la embriaguez y daba la impresión de que no era el mismo que cuidaba con esmero su apariencia física y vestuario, “tenía el rostro grasoso, la mirada imprecisa y la voz opaca”.

Testimonio

Fernando Casado

Comportamiento

“Yo recuerdo que Trujillo en la medida que avanzaba la fiesta, se notaba que su personalidad se iba activando. Su reacción daba la impresión de que tenía una personalidad superior a la del resto. Lo vi bailar con una joven muy llamativa y salió también a la pista su hijo Radhamés. Parecía que hijo y padre competían en el baile, pues en la pista solo estaban ellos, nadie se atrevía a bailar sin la autorización de Trujillo”.

LOS CABALLOS La gran pasión de la familia Trujillo

Todo para la hípica. Mientras los deportes relacionados con los caballos, como la hípica y el polo recibieron un respaldo absoluto de la familia Trujillo, los demás deportes no contaron con esa influencia a excepción del béisbol
Escrito por: DIONISIO SOLDEVILA (d.soldevila@hoy.com.do)

La equitación es llamada como el deporte de los reyes y eso precisamente es lo que pensaba el tirano Rafael Leonidas Trujillo, quien demostró una gran pasión por los deportes ecuestres durante los 30 años de su mandato.

La hípica tuvo en Trujillo a su más fiel aliado, comenzando con la construcción del hipódromo Perla Antillana en los terrenos que hoy ocupan la Plaza de la Salud.

El dictador era asiduo a las carreras que se celebran en el hoy desaparecido parque deportivo y también construyó otras pistas en diferentes ciudades del país.

Según reportes de historiadores, Trujillo mantuvo su pasión por las caballos hasta el final de su vida, siempre montando diversos potros de múltiples razas.

Los principales establos del país eran propiedad de Trujillo y los suyos.

El frenesí por la hípica era tal para Trujillo, que durante su mandato inauguró cinco hipódromos.

Además del Perla Antillana de Santo Domingo y Estadio Trujillo en Santiago, en la región del Cibao fueron puesto en operación los hipódromos de Moca, el 16 de mayo de 1945 y La Vega, el 24 de octubre de 1945.

También ese mismo día, el 24 de octubre de 1945, se inauguró el de San Pedro de Macorís y La Romana.

Todos tuvieron vida breve debido a la poca logística disponible para poder mantener los mismos en funcionamiento.

La Vega cerró el 27 de febrero de 1946, Moca el 30 de abril de 1946, y La Romana el 30 de noviembre de ese mismo año.

El de la ciudad de Puerto Plata fue inaugurado el 18 de agosto de 1946.

Según el historiador de Santiago, Luis Mena García, la inauguración de todos estos hipódromos se debió a un exceso propagandístico de Trujillo y los suyos pues en el país no había suficiente capacidad, ni económica, ni de entrenadores, ejemplares o jockeys para poder justificar la inversión en el llamado deporte de reyes.

De la misma manera en que Trujillo fue un exagerado en la forma en que se manejó en su vida y con las cosas que hacía, así mismo lo hizo con la hípica el deporte por el que se desvelaba y más entretenimiento le brindaba.

El polo también tuvo su lugar

Mientras para el patriarca de los Trujillo la hípica era su pasión, para su hijo predilecto, Ramfis Trujillo, el polo fue el deporte que practicó con mayor esmero.

En el área que hoy ocupan los sectores de Bella Vista se encontraban los establos y algunas de las canchas de polo del país.

Ramfis Trujillo era el capitán del equipo nacional de polo y su padre no se perdía ninguno de los partidos del Ciudad Trujillo Polo Club.

Es sabido que, incluso, Trujillo llegó a acompañar en varias oportunidades a Ramfis cuando el equipo de polo celebró partidos internacionales en Estados Unidos, principalmente en la zona de Florida.

La presencia del caballo justificaba todo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El trujillismo, 50 años después

En unos días se cumplen 50 años del asesinato del dictador Rafael L. Trujillo y la ocasión es propicia para recordar cuánto ha cambiado la República Dominicana en este período, y reflexionar sobre lo que persiste.

El país cuenta con un empresariado diverso, una clase media amplia y pujante, un segmento significativo de la población dominicana ha emigrado al exterior, otros han migrado de Haití a la República Dominicana, hay libertades civiles, elecciones competitivas, un sistema de partidos bastante estable, y muchas organizaciones sociales. La mayoría de la población vive en las ciudades y está altamente integrada al mundo exterior a través de los medios de comunicación, la migración y el turismo.

Podríamos decir que en los últimos 50 años, la sociedad dominicana cambió más que en toda su historia anterior. La población creció más, la economía creció más, los servicios públicos se ampliaron y se produjo un importante proceso de movilidad social.

Aunque algunos nostálgicos del trujillismo resalten los supuestos beneficios de aquella época dictatorial, probablemente muy pocos dominicanos quisieran vivir hoy en un régimen atroz como el de aquella época.

Pero ojo, hay graves problemas en la sociedad dominicana que llevan a muchos a desear la vuelta de un “jefe”. La delincuencia y la sensación de desorden en el Estado y la sociedad son los factores que motivan tales deseos.

En la época de Trujillo, con una sociedad pequeña y un Estado altamente represivo, era fácil controlar la delincuencia de quienes no eran parte del régimen. El crimen era prerrogativa del gobierno que robaba y mataba impunemente. El resto de la sociedad era severamente castigada si violaba las normas. Las violaciones eran exclusividad del dictador, y la población se acostumbró a aguantar muchas barbaridades sumida en el miedo y el silencio.

Para el Estado ejercer un poder dictatorial, necesitaba orden. Un orden impuesto, no consultado, ni dialogado. La disidencia era reprimida y sancionada.

La democracia actual, por el contrario, corre el riesgo de proyectar una sensación de desorden porque no logra consensuar un orden institucional participativo y más transparente.

En la República Dominicana actual, los partidos políticos representan electoralmente a la ciudadanía, pero no políticamente, porque ni los partidos ni el Estado están interesados en consensuar las políticas públicas que la población desea y espera.

En el sistema de democracia clientelista imperante, el desorden administrativo es funcional a la acumulación de capital de los políticos y el empresariado.

Eso genera vacíos de representación política que los partidos suplen con más clientelismo y corrupción para forjar alianzas y apoyos políticos. Como el sistema es muy excluyente, a pesar de sus ribetes democráticos, se generan grandes insatisfacciones ante las demandas insatisfechas de la sociedad.

En la Era de Trujillo, los únicos beneficiarios de la política eran el dictador y sus allegados. El resto de la población era oprimida o subordinada, y su único camino era la obediencia. Estar fuera de ella significaba encontrar la cárcel, la muerte o el exilio.

En los últimos 30 años, la rotación de los partidos políticos en el poder ha permitido equilibrar el sistema de democracia clientelar, pero no fortalecer una democracia institucional.

En encuesta tras encuesta, la sociedad dominicana dice que prefiere la democracia a otro tipo de gobierno, pero se queja del desorden que impera y muestra cierta añoranza por la mano dura. Esto no debe interpretarse como nostalgia por el trujillismo, sino como un deseo de que la democracia dominicana sea más institucional, más justa y más transparente.

¿Podrá la República Dominicana finiquitar el legado nefasto del trujillismo en los próximos 50 años?

Noticias SIN

jueves, 19 de mayo de 2011

Más de 50,000 personas murieron víctimas de la dictadura de Trujillo

La Fundación 30 de Mayo quiere que se conserve la memoria histórica sobre la era trujillista
Escrito por: LEONORA RAMIREZ S. (l.ramírez@hoy.com.do)

Más de 50,000 personas perdieron la vida durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, afirmó Luisa de Peña Díaz, directora del Museo de la Resistencia, quien destacó que entre esas víctimas se incluyen alrededor de 17,000 haitianos que murieron en el genocidio de 1937 ordenado por el dictador dominicano. En ese grupo no se incluyen los que sufrieron torturas en las diferentes cárceles.

Aunque la disidencia política fue la principal causa de los crímenes, muchos murieron por ser familiares de un enemigo del régimen, por negarse a trabajar en las empresas y plantaciones del dictador, o por no venderle sus propiedades.

Esos datos aparecen en el Centro Nacional de Registro de Víctimas, Torturados y Desaparecidos, que opera en el Museo de la Resistencia, y en cuyo departamento de investigación se comprueba que esas muertes sean responsabilidad de la dictadura.

El departamento de investigación, dirigido por el historiador Franklyn Franco, indaga si la persona realmente existió y cómo murió o desapareció.

“Se indaga si la víctima fue asesinada por disidencia política o por crímenes comunes de la dictadura como los cometidos en los campos de El Sisal de Azua, en las plantaciones de arroz de El Pozo, Nagua, donde llevaban a los presos políticos y a los campesinos a trabajar sin paga”.

Al ofrecer las declaraciones en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, expresó, con relación a los disidentes políticos, Trujillo se valió de una especie de asociación de dictadores para cometer crímenes en el extranjero.

Entre esos citó a Anastacio Somoza, de Nicaragua; Francisco Franco, de España; Marcos Pérez Jiménez, de Venezuela, dictadores como Francisco Franco, en España; Carlos Castillo Armas, de Guatemala; Fulgencio Batista, de Cuba, y Gustavo Rojas Pinilla, de colombia.

Décadas sangrientas. La mayor cantidad de crímenes se cometieron en la primera y última décadas del régimen, explicó De Peña al destacar que en la década de 1940 se registraron menos asesinatos por conveniencia del dictador.

En ese período se permitió la creación de partidos políticos para dar la impresión de que habían aires de libertad, expresó.

Entre las organizaciones políticas creadas entonces se citan el Partido Democrático Revolucionario Dominicano, que se convirtió posteriormente en el Partido Socialista Popular.

“Cuando el régimen se dio cuenta de la fuerza que tenía esa organización le sirvió esa apertura temporal para poder identificar a los disidentes, por lo que ahí hubo represión pero en menor escala, aunque hubo un gran exilio.

“Pero en el extranjero comenzó el exterminio de la disidencia”.

El exterminio subió en la década de 1950 y alcanzó su cúspide en los últimos tres años de la dictadura (1959-61) en los que se registran los asesinatos de los miembros del movimiento clandestino 14 de Junio y de Los Panfleteros, expresó De Peña.

“Pero también se cuentan los asesinatos de obreros que trabajaban en obras del régimen, quienes en vez de recibir los pagos por su trabajo eran asesinados y enterrados en fosas comunes. De esa forma murieron más de 100 personas”.

Derechos conculcados. Luis Manuel Pellerano Amiama, antiguo presidente de la Fundación 30 de Mayo, expresó que el crimen y la tortura eran los instrumentos de terror que el régimen utilizó.

“Pero la otra parte que cubría a la ciudadanía estaba en la carencia de libertad de expresión, de tránsito, de religión, el derecho de propiedad.

“Esta es la otra faceta del régimen que va más allá del crimen; por eso la celebración del 50 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo significa un hito en la vida republicana del país, porque se inicia la democracia con avances y retrocesos”, expresó De Peña.

El prontuario de Trujillo. La carrera criminal del dictador no comenzó en 1930, cuando asumió la presidencia de la República, sino antes de ingresar a la Policía, antes de la década de 1920, cuando se dedicaba al robo de ganado, dijo De Peña.

“Pero los crímenes que él cometió en El Seibo, en esa época, están registrados sólo como relatos, porque cuando llegó a la presidencia quemó los archivos donde estaban dos expedientes de violación, otros por asociación de malhechores y chantaje”.

Pero el daño de Trujillo a la sociedad dominicana no sólo fueron los crímenes, sino el envilecimiento de la sociedad que traspasó la dictadura, porque el crimen no queda sólo ahí, sino en el clientelismo político y el culto a la personalidad que todavía sufrimos hoy”.

Actividades del museo. El Museo de la Resistencia fue creado mediante el decreto 287-07.

Tendrá su sede en la calle Arzobispo Nouel 210, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, y abrirá sus puertas el 29 de este mes, a propósito de cumplirse, el día siguiente, 50 años del ajusticiamiento de Trujillo.

Ese museo cuenta con 168,000 documentos del régimen trujillista, que por su importancia han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, según las informaciones ofrecidas por De Peña.

Las claves

1. Asociación dictadores

Trujillo se alió a dictadores de América Latina para perpetrar crímenes contra disidentes dominicanos en el exilio.

2. Museo de Resistencia

El Museo de la Resistencia tiene abierto, desde 2006, un centro de documentación donde los interesados pueden llevar información sobre posibles víctimas de la dictadura, cuya responsabilidad posteriormente se verifica.

Zoom

El ajusticiamiento

El 30 de mayo se cumplen 50 años del ajusticiamiento de Rafael Trujillo. En el complot para matarlo intervinieron Modesto Díaz, Juan Tomás Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Luis Manuel Cáceres Michel, Roberto Pastoriza Neret, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barreras (único sobreviviente), Pedro Livio Cedeño y Huáscar Tejeda.

Las frases

Luisa de Peña

Directora Museo de la Resistencia

Pero el daño de Trujillo no sólo son los crímenes, sino el envilecimiento de la sociedad, porque el clientelismo político y el culto a la personalidad que sufrimos hoy en día vienen de ahí, vienen de ese régimen”.

Eduardo Díaz

Presidente fundación 30 de mayo

El que dice en este país que aquí hace falta un Trujillo o no lo conoció, no lo padeció, desciende de los beneficiarios, o tiene un gran desconocimiento sobre los desmanes de ese dictador”.

Mayra Báez

Secretaria fundación 30 de mayo

Durante la época de Joaquín Balaguer los libros de texto no incluían los detalles de la dictadura, y fue después de 1979 que se incluyeron. De manera que costó mucho tiempo a los investigadores conciliar toda la información”.

Luis Salvador E.

Miembro fundación 30 de mayo

En el Gobierno de Joaquín Balaguer (1966-78) se manipuló la historia del régimen trujillista. Cuando tergiversas la historia no sabes quién es héroe o villano, y entonces crea una nebulosa en la conciencia de la gente”.

sábado, 29 de enero de 2011

Santiago honra a sus “Panfleteros”

La fundación del grupo es atribuida al joven Wenceslao Marcial Guillén Gómez. La idea era combatir la tiranía de Trujillo

La alcaldía de Santiago rindió tributo ayer a los 32 jóvenes conocidos como Los Panfleteros que fueron asesinados por la tiranía de Trujillo. Hoy se cumplen 51 años de su muerte. Los panfleteros desafiaron al tirano distribuyendo octavillas contra su régimen y su persona.

martes, 9 de noviembre de 2010

Sacan a nieto de Trujillo de vistas públicas en el Congreso

DISCUTÍAN SOBRE LA PROPUESTA DE CREAR UN MUSEO A LA ERA

Un nieto del dictador Rafael Leonidas Trujillo fue sacado ayer del salón donde se celebran las vistas públicas en torno a la propuesta de crear un museo sobre la Era del tirano.

Ramfis Domínguez Trujillo fue mandado a sacar por orden del presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Manuel Jiménez, luego de que representantes de organizaciones antitrujillistas argumentaran que su presencia en el salón Hugo Tolentino Dipp representaba una provocación.

Previo al inicio de las vistas públicas, Jiménez había expresado que en las mismas se escucharían todas las voces antes de emitir el informe correspondiente al hemiciclo.

Domínguez Trujillo se inscribió en la lista de las personas que expondrían este lunes, y estaba inadvertido en la sala antes que fuera identificado por Rafael Martínez Espaillat (El Chino), de la Fundación Testimonio.

A la salida del salón de comisiones, el nieto del dictador manifestó: “Yo he venido porque ellos están hablando durante 40 años de todos los vestigios de la era de mi abuelo, porque no nos han dado la oportunidad de expresarnos.

Hemos venido a ejercer nuestro derecho, no le hemos faltado nadie”.

Se definió puramente democrático y dijo que acudió a la comisión que tiene en su poder el citado proyecto, para ejercer su derecho que como familia tiene de expresarse.

En las vistas públicas de ayer expusieron diferentes personalidades que pidieron rechazar el proyecto que crea un Museo a la Era de Trujillo. La Federación de Fundaciones Patrióticas Antitrujillistas consideró un absurdo el pretender perpetuar las “luces y sombras” de la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo.

(+)
PROPULSOR NO RETIRARÁ EL PROYECTO DE LEY

El autor del proyecto, el diputado perredeísta por San Cristóbal, Leivin Guerrero, dijo que no retirará la pieza porque es un derecho democrático que le asiste, a la vez que puso a disposición de los diputados su inmunidad parlamentaria, para que investiguen cualquier vínculo o patrocinio de parte del nieto de Trujillo.

“Yo reto a cualquier ciudadano dominicano o extranjero, que si me encuentran una prueba de que yo esté vinculado a dinero para mover este proyecto, yo renuncio como diputado. Una cosa son los rumores, cuestionar, y otra cosa es presentar prueba, que este país está acostumbrado a eso, donde hay muchas gentes sinvergu¨enzas, verter acusación para hacer daño”, precisó.

Admitió que trajo al nieto de Trujillo a desayunar al restaurante de la Cámara de Diputados para que explicara a los miembros de la comisión o si su familia dejaría traer los restos de Trujillo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un museo a Trujillo caldea los ánimos

VISTAS PÚBLICAS CONTINÚAN EL LUNES

Nueva vez la figura de Rafael Leonidas Trujillo vuelve a dividir a los dominicanos y se convierte en el centro de la opinión pública.

Esta vez fue el pretendido proyecto de crear un museo histórico sobre la era del tirano, quien por más de 30 años gobernó a sangre y fuego la República Dominicana.

La presencia del general retirado Juan Pou Castro, quien sirvió al régimen de Trujillo, “para defender la memoria del Jefe” produjo una agria oposición de los miembros de organizaciones antitrujistas presentes en las vistas públicas celebradas ayer por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.

Cuando Pou Castro intervino para expresar que “ningún gobierno se ha dedicado a decir la verdad sobre la Era y que Trujillo no ordenó el asesinato de las Hermanas Mirabal y que sólo se le pueden atribuir dos muertes en los 31 años que gobernó”, hubo mucha emoción en la sala, pero sobre todo en la hija de una de las heroínas, Minou Tavárez Mirabal, quien comenzó a llorar.

Antes, la hoy diputada del Partido de la Liberación Dominicana había distribuido un documento donde reafirmaba que “el trujillismo en este país está vivito y coleando”.

“Aquí el director de un simple departamento no sólo se le distingue llamándole ‘jefe’, sino que como tal se comporta: jefea como si su rango no terminara donde comienzan los derechos de los subordinados”, dijo Minou, al oponerse a la creación de un museo a Trujillo con identidad jurídica y pagado con fondos del Estado.

De San Cristóbal, donde nació Trujillo, participaron Braulio Torres, coordinador del Movimiento Amigos Siempre Amigos, y Manuel Nina (Pacholí). Torres denunció que el proyecto está contaminado ya que el proponente, el diputado de esa provincia, Leivin Guerrero, anda “calle arriba y calle abajo con un nieto del dictador”, quien sería el patrocinador de la iniciativa, y solicitó unas vistas públicas en esa jurisdicción.

Ramón Pérez Reyes
Santo Domingo

lunes, 31 de mayo de 2010

Dádivas a las madres como en los días de Balaguer

“El Señor Presidente Leonel Fernández está acostumbrando a atendernos a nosotras...”
Escrito por: ADALBERTO DE LA ROSA (a.rosa@hoy.com.do)

Como en los tiempos de los gobiernos de Joaquín Balaguer, cientos de mujeres acudieron ayer ante la residencia del Presidente Leonel Fernández en el ensanche Naco quien, por primera vez, las habría convocado a buscar “su regalo de madre”, y recibieron en medio de un caos bonos de RD$3,000 y papeletas de RD$1,000 y RD$500. Los alrededores del edificio, en la calle Juan Paradas Bonilla, amanecieron con decenas de jóvenes madres y ancianas que, algunas con niños en los brazos, buscaban un regalito.

Como en los tiempos de los gobiernos de Joaquín Balaguer, cientos de mujeres acudieron ayer ante la residencia del presidente Leonel Fernández en el ensanche Naco quien, por primera vez, las habría convocado a buscar “su regalo de madre”, y recibieron en medio de un caos bonos de RD$3,000 y papeletas de RD$1,000 y RD$500.

Los alrededores del edificio, en la calle ingeniero Juan Parada Bonilla, amanecieron ayer con decenas de jóvenes madres y ancianas que, algunas con niños en los brazos, buscaban un regalito.

Alguien les había filtrado que les darían unos sobrecitos a algunas madres con motivo de su día pero, al parecer, la noticia se propagó como la verdolaga y a medida que pasaban las horas, la esquina de las calles Juan Parada Bonilla y Gustavo Mejía Ricart se llenaba cada vez de más mujeres.

Algunas dijeron que amanecieron allí, como la anciana Gladis de la Cruz Hidalgo, quien según dijo tenía tres días viajando desde el barrio Valiente de Las Américas en busca de “algo para comer”.

Además de un regalo, dijo que quería ver al Presidente para que le ayudara con una casa pero, al no poderlo ver, lloró de impotencia.

Otras, como Sugey Cuello, dijo que es peledeísta y que no tenía con qué celebrar su día, por lo que cogió para donde “su Pesidente” a ver si se le pegaba algo.

“El Señor Presidente Leonel Fernández está acostumbrando a atendernos a nosotras, sus mujeres de él. Nos dijo ayer (sábado) que viniéramos hoy y aquí estamos todas sus mujeres y nosotras queremos que él nos resuelva como es”, dijo la mujer con unos seis meses de embarazo.

Después de horas de espera se inició el reparto, y algunos colabores civiles y militares del Presidente se colocaron al lado del edificio de la residencia y comenzaron a entregar sobres blancos con el nombre del Presidente. Cada uno tenía bonos por valor de RD$3,000.

No habían entregado ni 50 cuando se terminaron. “Habrá que buscar más”, dijo un oficial vestido de civil, mientras cerca de 1,500 mujeres esperaban desesperadas ser favorecidas.

Luego de unos 40 minutos se reanundó la entrega. Esta vez eran sobres amarillos con RD$1,000 que al poco tiempo también se agotaron.

Hubo otra pausa y cuando reanudaron las entregas sobrevino el caos, muchas mujeres que ya habían sido favorecidas querían más y otras, sobre todo ancianas que si apenas podían caminar, luchaban detrás de los hombres que entregaban entonces sobres de RD$500.

En ese momento se armó un desorden que ni los guardías ni los policías pudieron contener el ímpetu que movía a las necesitadas mujeres que corrían detrás de ellos, les caían como abeja al panal a los repartidores de dinero. Finalmente, cuando todo se agotó, algunas cogieron dos y tres veces, otras no lograron nada, convencidas de que no había más que marcharse todas… y la tranquilidad volvió al lugar.

Bendiciones y...

Cada vez que algunas madres recibía un sobre bendecían al Presidente y levantando los brazos al cielo le deseaban salud y larga vida.

“Mire, eso es a nombre del Presidente”, decía un oficial al momento de entregar los sobres.

Muchas de las beneficiadas, sobre todo las primeras, brincaban de alegría cuando abrian el sobre y se topaban con los bonos por valor de RD$3,000.

Lanzaban besos al último piso del edificio, donde vive la familia presidencial.

Algunas expresiones de las mujeres recogidas en el lugar fueron las siguientes: “Yo soy refoimita, pero dende que ei dotoi se entericó (falleció) yo soy de Lionei. Mira, yo tengo tre cainé dende mil noveciento noventiseis”.

Otra señora exclamó:” Mucha bendicione pál presidente y que siga ahí, subió en el palo”. Otra: “hoy yo como carne”,

Una, que dijo vivir en La Ciénaga, dijo: “Voy a comprá do pote pá sentame a bebermelo a nombre de Leonel”. Una anciana que estaba al lado le respondió: “mejor bebetelo de leche pá que pueda durá y vea a Leonel cuatro año má”. “Que leche ni leche doña, eso eh pá lo viejo”, ripostó la joven.

Los hijos de las heroínas

Los hijos de las hermanas Mirabal están presentes.

Son las huellas que ellas dejaron para que la sociedad no se olvide de sus sufrimientos y sus luchas por lo que hoy son las libertades públicas.

Los hijos de Patria, Minerva, María Teresa y la sobreviviente Dedé Mirabal crecieron bajo el terror de los rastros de la dictadura, tras el ajusticiamiento del tirano, y así fue que se enteraron de los horrores que se cometieron contra sus madres y contra miles de hombres que gastaron su juventud por una patria libre.

A una sola voz entienden que sus heroínas murieron para que nadie tuviera que sacrificarse ni morir más, y que lucharon junto a los hombres del Movimiento 14 de Junio, vilmente torturados y asesinados la mayoría, tratando de eliminar una época de oprobio y de falta de libertad.

Los frutos de los vientres de las hermanas Mirabal aspiran a que haya una sociedad donde nadie se tenga que morir para que otros puedan vivir. Quieren una sociedad con héroes cotidianos, no mártires, porque entienden que cuando se requiere de eso es porque las cosas no andan bien.

Los hijos de las heroínas sepultadas piensan que cuando una persona toma la decisión de dar lo más valioso que tiene, que es su vida, hay que respetarla y valorarla en el punto más alto del heroísmo.

Imbert llama a no permitir otro ‘bandido’


DICE NADIE VA A CREER LAS "PORQUERÍAS" DEL LIBRO DE ANGELITA

El general Antonio Imbert Barrera, sobreviviente de la gesta del 30 de mayo de 1961, dijo ayer que es un deber del pueblo reclamar los derechos que le asisten y no permitir que en la República Dominicana surja otro “bandido” como el dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Al participar en el acto del 49 aniversario del ajusticiamiento del tirano, dijo no haber leído el libro escrito por la hija de Trujillo, Angelita Trujillo, y sostuvo que no es necesario que traten de evitarse ese tipo de cosas porque nadie va a creer todas esas “porquerías”.

El general fue reiterativo al señalar que valió la pena la conjura, “porque la libertad no tiene precio”.

Al pedírsele su opinión sobre el cuestionado libro “Trujillo, mi padre en mis memorias”, de Angelita Trujillo, la hija del tirano, Imbert Barrera dijo: “no lo he visto, ni me interesa verlo tampoco”.

“¿Qué tú puedes esperar? Ella tiene que defender a su papá, que era un ángel, según ella”, manifestó con ironía, al preguntársele su opinión sobre la referida obra.

Imbert Barrera entiende que él cumplió con su deber y que ahora le corresponde al pueblo dominicano reclamar los derechos que le asisten y estar atento para que no surja otro “bandido” como el tirano.

Sobre el particular, Huascar Tejeda (hijo) aseguró que Angelita Trujillo no tiene ninguna dote de escritora, por lo que asegura que “ese libro se lo escribieron”, tras considerar que la hija del tirano vive “en un cuerpo de vieja con una mente jóven de aquella época.

De su lado, el dirigente político Hatuey De Camps, aseguró que en la República Dominicana no es posible dar cabida al continuismo en el uso y abuso del poder. Mientras, el mayor general retirado José Miguel Soto Jiménez consideró que generación actual debe empoderarse del ejemplo de la lucha.

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HAY QUE CELEBRAR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Dedé Mirabal dijo ayer que 49 años después del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo, el pueblo dominicano puede celebrar la plena libertad de expresión y de acción con que cuenta.

La hermana mayor de las hermanas Mirabal, asesinadas durante el régimen de Trujillo, participó ayer en el homenaje realizado en el monumento erigido en el lugar donde Trujillo fue abatido a tiros, en la autopista 30 de Mayo.

Respecto al libro de la hija de Trujillo, dijo que son voces necias a las que hay que ponerles oidos sordos.

Dedé llamó a las madres dominicanas a no perder el espacio que hay que dedicarle a la familia, y cumplir con su rol de supervisar a los hijos.....Bethania Apolinar
bethania.apolinar@listindiario.com

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los verdugos de La 40 querían conquistarme

ESTA SOBREVIVIENTE DE LA DICTADURA CRECIÓ EN AMBIENTE DE CONQUISTASPATRIÓTICAS PORQUE SUS PADRES HABÍAN TENIDO UN ESCONDITE DE ARMAS DESDE 1949

Por haber presenciado a sus padres guardando en un escondite de su casa las armas de los expedicionarios de la gesta patriótica del 19 de junio de 1949, que pretendía derrocar a la tiranía de Trujillo, Miriam Morales sabía que tarde o temprano la buscarían.

Apenas tenía 15 años, pero desde niña supo que en su país se vivía una situación desesperante, por las conversaciones que oía de los adultos y por los relatos que hacían los mayores de que los americanos tiraban tiros y que moría mucha gente en las refriegas montoneras.

Diez años después de aquélla fracasada invasión de Luperón, otros expedicionarios antitrujillistas volvían a intentarlo y en esta ocasión ella estaba comprometida con la conjura.

A los 25 años de edad, metida en la conspiración, estaba preparada para lo que viniera, y cuando la fueron a buscar, en la flor de su juventud y con una hija de dos años, ya tenía puesta la ropa de “pelea”.

Esta sobreviviente del régimen dictatorial de Trujillo se había confeccionado un pantalón fuerte, bien forrado, con muchos bolsillos, para resistir a los chuchos que suponía recibiría en la cárcel de La 40, adonde ya habían llevado a algunos de sus compañeros de la invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo, de 1959.

Fue por eso que cuando se vio en aquél cuarto oscuro, lleno de instrumentos de tortura, escuchando gritos de dolor de sus amigos por los golpes que les propinaban los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), no se atemorizó.

Su inteligencia fue mayor a la de los militares. Prestando firme atención a la procedencia de esos gritos se pudo dar cuenta de que el sonido no se estaba produciendo en ese momento, sino que se trataba de una grabación de anteriores escenas de torturas que le estaban poniendo en un disco “long play” para amedrentarla.

Pero como se percató de esa intención, al escuchar la agujita cuando cayó sobre el disco “tac”, inmediatamente supo que se trataba de un sonido preparado para que temiera por su vida y dijera todo lo que sabía. Le habían adelantado que sólo tenía que delatar a dos de los componentes de su “célula” revolucionaria para que se salvara de una tortura.

Como ese método no funcionó con ella, que seguía firme y preparada para lo que fuera, los militares procedieron a exponerla frente a Walter Escaño, mientras lo torturaban en la silla eléctrica. El padre de Miriam, Agustín Francisco Morales Castellanos, le había dicho que hay que ser fuerte para superar las pruebas, y el mensaje quedó grabado en su mente.

Según explicó al recibir en su casa de Puerto Plata al equipo de investigación de LISTÍN DIARIO, encabezado por su director Miguel Franjul, a ella no la maltrataron porque habían fracasado con todo lo que le hicieron a Tomasina Cabral, al desnudarla y aplicarle la picana eléctrica frente a sus compañeros del movimiento que ya habían sido torturados, y ésta no se doblegó.

“Lo último que hicieron para conquistarme, al ver que no lograban nada, fue ponerme con una calié. Era un hombre vestido de mujer, dizque llamada Dolores Tejada, con unos bigotitos y escondía los brazos para que no le vieran los bellos. Era gordota y decía que era nuestra compañera. Pero yo sabía lo que era. Ella decía que se pasaba cartas con alguien de Cuba y era para que yo dijera. Yo tenía comunicación con Gregorio Goya San Pedro, pero nada, yo la iba a ahorcar un día para que se callara porque no me dejaba dormir preguntando cosas”.

Pero también, agrega Miriam, le mandaron a un médico, el doctor Antonio (Toño) Vásquez, para que la viera y dijera que ella estaba loca porque se había resistido a todas las pruebas.