lunes, 15 de marzo de 2010

Nexos con el poder dificultan solucionar casos narco y lavado

Quirino, Benítez, Paya, Agosto y Del Tiempo, son algunos

SD. Concluir los casos de narcotráfico y lavado de activos más trascendentales de los últimos tiempos, ha resultado una tarea muy difícil para las autoridades civiles y judiciales, debido a los vínculos con el poder que lograron sus protagonistas.

Para promover su "industria", las redes lideradas por Quirino Paulino Castillo, los hermanos Benítez, los artífices de la matanza de Paya, el clan Figueroa Agosto, y por último el del español Arturo del Tiempo Marqués, infiltraron las filas de la milicia y la Policía, se aliaron en algunos casos con empresarios, con respetadas familias de la clase alta, con profesionales, ciudadanos comunes, y se presume que buscaron la cobija de funcionarios.

Aunque no se decomisó drogas ni dinero, el caso Paya (ocurrido en agosto de 2008) es el que mejor desvela la intromisión de estas redes delictivas en los cuerpos armados. Once militares fueron acusados inicialmente junto a 14 civiles, del asesinato de siete colombianos, cuyo móvil se le atribuye a un supuesto "tumbe" de drogas. Actualmente, el proceso judicial está en la fase de fondo, y aunque se denunció que había "pejes gordos" detrás del hecho, el conteo se detuvo al llegar a coroneles.

También, en el caso Quirino, en el que se decomisaron 1,387 kilos de cocaína a finales de 2004, se ha hablado de la supuesta relación de militares de alto rango y hasta de funcionarios, pero nunca aparecen los nombres. Medios reseñaron la información de que Estados Unidos había retirado el visado a por lo menos 10 altos militares, por su supuesta vinculación al caso, a los que además había pedido en extradición. Empero, el dato no ha sido confirmado por la Embajada estadounidense en el país.

"El narcotráfico, está demostrado, ha logrado captar parte de las estructuras de los organismos de seguridad y de su persecución", sostiene el ex fiscal del Distrito Nacional, Guillermo Moreno. Agrega que "todo lo anterior sólo puede suceder por la complicidad del poder político, y de sectores de mucho poder, beneficiarios del dinero ilícito para las campañas internas de los partidos y luego para las campañas para ganar representaciones, desde las que luego le dan protección al narcotráfico".

Wilton Guerrero, el senador de la provincia Peravia que ha llevado la voz cantante en la lucha contra el narco, recientemente reiteró que tanto en los casos Quirino y Paya, quedan "pejes gordos" sin tocar. Al parecer sus denuncias caen en oídos sordos.

En el lavado

Para lavar US$60 millones en propiedades, los hermanos cubanos Oscar, Luis, José y Carlos Benítez, necesariamente contaron con la complicidad de personas de poder. Cuando el caso estaba en su apogeo el año pasado, el procurador adjunto, Germán Miranda, dijo que los Benítez tenían ocho presuntos socios dominicanos a los que abrirían un proceso criminal por lavado de activos. Han transcurrido siete meses y esos nombres nunca se han revelado. El caso cayó en una especie de limbo. En una ocasión se dijo que estaban presos en su país, sin embargo, oficialmente Cuba no lo confirmó.

Otro escándalo que amenazó con "tumbar altares" fue el del boricua José Figueroa Agosto, acusado por las autoridades de liderar una red de narcotráfico y lavado de activos, de cuyas operaciones se incautó US$4.6 millones.

El propio presidente de la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción, Marino Vinicio Castillo, afirmó que el prófugo (de la justicia puertorriqueña y ahora de aquí) era protegido por los gobiernos y que tenía vínculos "tan amplios que hasta frecuentaba lugares que visitaba el ex embajador norteamericano en el país, Hans Hertell".

No obstante todo esto, hasta ahora solamente han caído civiles, a los que se acusa de ser testaferros de las operaciones del boricua, pero ninguno de los supuestos "turpenes" que le daban resguardo.

Aunque todavía el país está atento a la desaparición de Figueroa Agosto y de Sobeida Félix Morel, otro escándalo de lavado se destapó. Esta vez el protagonista es el español Arturo del Tiempo Marqués, preso por narcotráfico en su país, y a quien se le atribuye la propiedad de la fastuosa torre Atiemar, incautada por las autoridades.

Nuevamente, de manera extraoficial se mencionan personalidades relacionadas con el español y de supuestos adquirientes de gran trascendencia social, pero como en los casos anteriores, un manto cubre la verdad.

Un desafío

Para el ex procurador General de la República, Virgilio Bello Rosa, la solución de estos casos representa un desafío "tremendo" para la Justicia y para el Gobierno. "Más que cualquier otra cosa yo quiero ver resultados, cuando yo vea resultados, entonces yo voy a decir, las autoridades están ciertamente interesadas en resolver estos problemas. En los tribunales hay que demostrar eso, no es que lo digan, es que lo demuestren, pero yo quiero ver decisiones judiciales en relación a culpables", agrega.



De Yvonny Alcántara

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