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lunes, 27 de noviembre de 2017
martes, 10 de julio de 2012
EEUU entrega en extradición a dos dominicanos acusados de asesinato
Núñez Garrido, fue solicitado en extradición en octubre del año 2010, y declaró el arresto el juez de Ejecución de la Pena del Distrito Nacional por una sentencia de 20 años de prisión que le fue impuesta.
SANTO DOMINGO, Rrpública Dominicana.- Estados Unidos extraditó este lunes a dos hombres que eran buscados por la justicia dominicana acusados de asesinato en los años 2008 y 2010 respectivamente.Los extraditados dominicanos fueron Eddy Bismarck Núñez Garrido y Fernando Antonio Burgos Rojas, quienes fueron presentados durante una rueda de prensa realizada en la sede de la Procuraduría General de la República.
Núñez Garrido, fue solicitado en extradición en octubre del año 2010, y declaró el arresto el juez de Ejecución de la Pena del Distrito Nacional por una sentencia de 20 años de prisión que le fue impuesta.
Fue condenado por el asesinato de Francisco Alberto Andújar Tejada, en agosto del año 1996.
Mientras que Burgos Rojas es requerido por la Fiscalía de Santiago para procesarle por el asesinato de su esposa Chaury Noelia Veras Gutiérrez, a quien presuntamente mató en diciembre del año 2008 en Licey al Medio, en Santiago.
Al ofrecer la información, la magistrada Gisela Cueto dijo que esta acción demuestra una vez más la reciprocidad que en esa materia existe entre la República Dominicana y los Estados Unidos, al igual que países como España, que nunca le han negado una extradición.
“Esta es una señal clara de que para la Justicia dominicana no existen fronteras que eviten que una persona que cometa actos delictuosos se va a burlar del sistema; el ejemplo más claro este. Nosotros estamos trabajando para que la Justicia llegue hasta donde tiene que llegar”, sostuvo Cueto.
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Extraditados o Deportados,
USA
domingo, 29 de enero de 2012
Libro revela FBI dirigió invasión a RD de 1965 y apoyó gobierno de Balaguer
El libro indica, además, que el exsubdirector del FBI Mark Felt no fue el único "Garganta Profunda" en el famoso caso "Watergate" que condujo a la dimisión del expresidente Richard Nixon, sino que hubo al menos cinco de ellos
Washington, 27 ene (EFE).- El expresidente de Estados Unidos George W. Bush evitó la renuncia del director del FBI, Robert Mueller, al prometerle que convertiría en legal un programa clandestino de escuchas a los estadounidenses, algo que no hizo hasta años después. Así lo indica el periodista del diario New York Times Tim Weiner en sulibro "Enemies: A History of the FBI", que se publicará el 14 de febrero en Estados Unidos y del que hoy adelantó algunos extractos el diario Huffington Post.
El libro revela también que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) estuvo infiltrada entre 1993 y 2001 por agentes que trabajaban para Cuba, China, Rusia y la organización terrorista Al Qaeda, y que la agencia federal dirigió la invasión estadounidense de la República Dominicana en 1965, que resultó en el regreso de Joaquín Balaguer a la presidencia del país.
Además, el FBI reconstruyó los documentos y cintas relativos al caso "Irán-contras", después incluso de que la Casa Blanca hubiera destruido toda prueba relacionada con la venta de armas a Irán y el desvío secreto de fondos a la guerrilla antisandinista de Nicaragua en 1986 y 1987.
Weiner profundiza especialmente en la historia de la agencia después del 11 de septiembre de 2001, cuando Bush autorizó al FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) a espiar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de ciudadanos estadounidenses sin el permiso del tribunal especial que maneja esos casos.
Mueller se opuso tajantemente al programa por considerar que la Casa Blanca "trataba de esquivar" la ley, y en marzo 2004 llegó a escribir una carta de dimisión como director del FBI por este asunto, señala el libro.
Con el ultimátum de Mueller sobre la mesa, Bush le prometió en una reunión en la Casa Blanca "que daría un sustento legal al programa", incluso cuando el fiscal general de EE.UU., John Ashcroft, se había negado el día anterior a autorizarlo.
"La promesa de Bush no se cumplió de la noche a la mañana. Pasaron años. Pero basándose en ella, Mueller y sus aliados retiraron sus amenazas de dimitir. Bush mantuvo el secreto durante 20 meses más", hasta que el New York Times hizo público el programa en diciembre de 2005, escribe Weiner.
Tanto Bush como Mueller "habían hecho un juramento, cuando asumieron su puesto, de ejecutar fielmente las leyes de Estados Unidos. Sólo uno mantuvo su juramento", asegura el escritor.
El libro indica, además, que el exsubdirector del FBI Mark Felt no fue el único "Garganta Profunda" en el famoso caso "Watergate" que condujo a la dimisión del expresidente Richard Nixon, sino que hubo al menos cinco de ellos.
Al terminar su jornada, Felt mantenía reuniones con otros cuatro altos cargos de la agencia -Bob Kunkel, Charles Bates, Dick Long y Charles Nuzum- y algún funcionario más de confianza, en las que conversaban sobre el desarrollo de la red de espionaje político.
"Juntos tomaron una decisión consciente de filtrar la información a los periódicos. Lo hicieron porque la Casa Blanca estaba obstruyendo la investigación", dijo a Weiner el exagente del FBI Paul Daly, según relata.
Durante la Guerra Fría, el FBI pudo infiltrar espías en "los más altos niveles" de los gobiernos comunistas de Cuba, China y la Unión Soviética, los cuales devolvieron la jugada en los años 90, durante la presidencia de Bill Clinton.
El FBI invirtió entonces "más tiempo y energía" investigando la supuesta infiltración de espías enviados por China en la Casa Blanca "que en cualquier investigación de terrorismo", en la década que precedió al 11-S y en la que, según el libro, operativos de Al Qaeda llegaron a filtrarse en los despachos de la agencia federal.
La obra de Weiner sostiene también que bancos estadounidenses hicieron lucrativos negocios con la Alemania nazi en los años 30, y que los rumores sobre la homosexualidad del fundador del FBI, Edgar J. Hoover, son "casi seguramente falsos", al contrario de lo que sugiere la reciente película de Clint Eastwood. EFE
El libro revela también que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) estuvo infiltrada entre 1993 y 2001 por agentes que trabajaban para Cuba, China, Rusia y la organización terrorista Al Qaeda, y que la agencia federal dirigió la invasión estadounidense de la República Dominicana en 1965, que resultó en el regreso de Joaquín Balaguer a la presidencia del país.
Además, el FBI reconstruyó los documentos y cintas relativos al caso "Irán-contras", después incluso de que la Casa Blanca hubiera destruido toda prueba relacionada con la venta de armas a Irán y el desvío secreto de fondos a la guerrilla antisandinista de Nicaragua en 1986 y 1987.
Weiner profundiza especialmente en la historia de la agencia después del 11 de septiembre de 2001, cuando Bush autorizó al FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) a espiar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de ciudadanos estadounidenses sin el permiso del tribunal especial que maneja esos casos.
Mueller se opuso tajantemente al programa por considerar que la Casa Blanca "trataba de esquivar" la ley, y en marzo 2004 llegó a escribir una carta de dimisión como director del FBI por este asunto, señala el libro.
Con el ultimátum de Mueller sobre la mesa, Bush le prometió en una reunión en la Casa Blanca "que daría un sustento legal al programa", incluso cuando el fiscal general de EE.UU., John Ashcroft, se había negado el día anterior a autorizarlo.
"La promesa de Bush no se cumplió de la noche a la mañana. Pasaron años. Pero basándose en ella, Mueller y sus aliados retiraron sus amenazas de dimitir. Bush mantuvo el secreto durante 20 meses más", hasta que el New York Times hizo público el programa en diciembre de 2005, escribe Weiner.
Tanto Bush como Mueller "habían hecho un juramento, cuando asumieron su puesto, de ejecutar fielmente las leyes de Estados Unidos. Sólo uno mantuvo su juramento", asegura el escritor.
El libro indica, además, que el exsubdirector del FBI Mark Felt no fue el único "Garganta Profunda" en el famoso caso "Watergate" que condujo a la dimisión del expresidente Richard Nixon, sino que hubo al menos cinco de ellos.
Al terminar su jornada, Felt mantenía reuniones con otros cuatro altos cargos de la agencia -Bob Kunkel, Charles Bates, Dick Long y Charles Nuzum- y algún funcionario más de confianza, en las que conversaban sobre el desarrollo de la red de espionaje político.
"Juntos tomaron una decisión consciente de filtrar la información a los periódicos. Lo hicieron porque la Casa Blanca estaba obstruyendo la investigación", dijo a Weiner el exagente del FBI Paul Daly, según relata.
Durante la Guerra Fría, el FBI pudo infiltrar espías en "los más altos niveles" de los gobiernos comunistas de Cuba, China y la Unión Soviética, los cuales devolvieron la jugada en los años 90, durante la presidencia de Bill Clinton.
El FBI invirtió entonces "más tiempo y energía" investigando la supuesta infiltración de espías enviados por China en la Casa Blanca "que en cualquier investigación de terrorismo", en la década que precedió al 11-S y en la que, según el libro, operativos de Al Qaeda llegaron a filtrarse en los despachos de la agencia federal.
La obra de Weiner sostiene también que bancos estadounidenses hicieron lucrativos negocios con la Alemania nazi en los años 30, y que los rumores sobre la homosexualidad del fundador del FBI, Edgar J. Hoover, son "casi seguramente falsos", al contrario de lo que sugiere la reciente película de Clint Eastwood. EFE
miércoles, 16 de noviembre de 2011
EE.UU. reconoce a coronel PN como “Oficial del Año”
Holder destacó los méritos del oficial de la Policía dominicana por su labor en contra del crimen organizado.
El galardón también resalta el desempeño del coronel Dipré en la cooperación internacional en la persecución del delito de lavado de activos y además del Departamento de Justicia de los Estados Unidos fue otorgado por la Oficina de la Fiscalía del Distrito Sur de La Florida por su contribución a la aplicación de la ley. Al hacer entrega del diploma, el fiscal general de los Estados Unidos felicitó al coronel Dipré por su trayectora como oficial al servicio de la aplicación de la ley. “Estados Unidos lo reconoce como Oficial del Año por su lucha contra el crimen organizado y su contribución a la aplicación de la ley”, dijo Holder al coronel Dipré.
Además de Jiménez Peña y Polanco Gómez, al acto también asistieron el embajador norteamericano Raúl Yzaguirre y el jefe de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, así como el encargado local del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y los procuradores adjuntos Frank Soto, Gisela Cueto y Bolívar Sánchez.
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Policia Nacional,
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